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El tremendo desafío de la factura electrónica en la pyme chilena

Sus grandes beneficios han implicado importantes esfuerzos.

Desde febrero de este año todas las empresas del país ya emiten sus facturas en formato electrónico de manera obligatoria. En esa fecha, concluyó el proceso gradual de incorporación al sistema que comenzó a fines del 2014, el cual ha tenido importantes desafíos sobre todo para la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas, pymes.

De acuerdo al presidente de Informat, Bernardo Segura, para entender esos desafíos es necesario diferenciar aquella pyme que lleva años siéndolo y que siempre ha trabajado de la misma forma (manualmente) y aquella que es reciente y que se podría catalogar como nativa digital. “La primera tuvo que hacer un cambio profundo dentro de sus estándares y protocolos, ya que no podía seguir pasando por escrito las transacciones que realizaba y tuvo que adoptar esta tecnología, capacitar a sus colaboradores y, por sobre todo, trabajar bajo mucha incertidumbre sobre la transparencia hacia las empresas. La pyme digital, que nace y vive con tecnología, ha tenido que entender la importancia de tener control sobre los procesos y de fomentar buenas prácticas tributarias, lo que permite tener orden y tomar mejores decisiones que apoyen el crecimiento sostenido en el tiempo”.

En esa misma línea, el gerente general de Defontana, Diego González, asegura que para la pyme chilena no ha sido fácil comprender que la factura electrónica no solo es un beneficio, sino también el paso inicial para entrar de lleno en la gestión digital y acceder a las ventajas de la administración en línea, ahorrando costos, aumentando la productividad y, en definitiva, ordenándose. “Ha tenido que enfrentar el mito de que el proceso electrónico puede ser caro o engorroso, lo cual no es así”. Efectivamente, explica el ejecutivo, en la actualidad, quienes están partiendo pueden optar por soluciones de factura electrónica gratuita y luego por otras que se ajusten a su crecimiento y demanda, por montos muy accesibles. En ese aspecto, un desafío no menor y permanente es estar al día y aprovechar todo lo que el buen uso de la tecnología digital permite en lo que es administración empresarial.

Sin duda, en todo este proceso, la labor del Servicio de Impuestos Internos, SII, ha sido valiosa y evangelizadora, realizando durante años un trabajo con las empresas de manera que éstas fueran parte de este cambio, realizando capacitaciones y seminarios con foco en el aprendizaje de las empresas.

Cultura tributaria

Así, como enfatiza el gerente general de Entersoft, Rodrigo Acevedo, los beneficios de la incorporación de la factura electrónica han sido contundentes, creando conciencia y cultura tributaria. Entre ellos, el ahorro en el costo por impresión, despacho y almacenamiento de documentos; también en tiempo, por la eliminación del timbraje, costos de traslado y tiempo de espera, y la eliminación del riesgo por la pérdida de los documentos. Además, se han reducido los errores que se provocaban en forma manual y no hay riesgos en la falsificación, porque el sello digital es único.

“Las actuales tecnologías y el apoyo del SII, con su portal gratuito, han permitido avances importantes de rápida integración y beneficios. Asimismo, el gran avance que implicó la implementación de la facturación electrónica tiene relación con la posibilidad de tener disponibles las facturas al financiamiento por medio del factoring. Esto, por la rapidez de los mecanismos y exigencias del mercado financiero. Con ello se logran las confianzas propias de dichas operaciones”, afirma Rodrigo Acevedo.

Lo pendiente

No obstante, aún quedan tareas pendientes. Como señala Bernardo Segura, ha faltado acercarse a los emprendimientos y, especialmente, a la pyme rural. Además de ser necesaria una re-educación financiera y tributaria, está pendiente la masificación en el acceso a internet sin interrupciones, que permita realizar una transacción en tiempo real y que las empresas más pequeñas no se vean perjudicadas o pierdan negocios por simples problemas de conexión. Este esfuerzo promueve la descentralización y disminuye las barreras, acercando la tecnología a todos los rincones y aportando soluciones que contribuyan a la transformación digital del país.

Con todo, según advierte Diego González, la pyme debe comprender que la inversión en tecnología es una muy buena opción que tiene un retorno rápido y cuantificable. “Hoy es posible, por menos de la mitad de un sueldo mínimo mensual, automatizar completamente una empresa, incluyendo facturación electrónica, haciéndola así mucho más eficiente, productiva y competitiva. Bajo esa óptica, la pyme chilena si quiere sobrevivir, debiera hacer de las mejores prácticas de negocio un hábito, porque en la era de la transformación digital no se fracasa por falta de expertise, sino por mala gestión. Por eso el mayor consejo es que invierta en soluciones de administración digital; la factura electrónica es un primer paso, pero se puede hacer mucho más con solo un click”.

 

[ fuente : https://bit.ly/2IV9I60 ]