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La promesa incumplida de los “fake cloud”

Un software concebido desde su origen en un ambiente cloud debe ser multidispositivo y multinavegador, compatible con Windows y OSX, entre otros, por su naturaleza web.

Sus actualizaciones tienen que ser constantes, sin que el usuario las note para que no entorpezcan la actividad diaria. Además, no debe requerir internet dedicado y tiene que tener una interfaz amigable y simple, así como permitir la integración total de todos sus módulos y ser escalable en el tiempo, cumpliendo un uptime del 99.9%, además de velocidad constante.

Cada vez son más las empresas que buscan migrar a la nube. Incluso, ha sido una promesa de valor para la tan anhelada digitalización corporativa, especialmente en sectores como el de las pequeñas y medianas empresas.

Por eso es muy importante no dejarse encandilar por los “fake cloud” o falsos cloud, ya que ser no es lo mismo que parecer. En medio de los variados actores que se ofertan en el mercado, no todos son lo que dicen o pretenden ser.

Algunos aparentan ofrecer servicios de software cloud, por ejemplo, a través de escritorios remotos -lo que en la práctica no es cloud- con lo que no permiten acceder a los principales beneficios que un sistema nativo cloud sí puede: mayor rapidez, flexibilidad, actualización permanente, integración y movilidad, entre muchos otros aspectos.

Las diferencias se notan cuando el que parece y no es tiene una latencia muy alta y hace el sistema muy lento al conectarse de forma remota. También se percibe cuando sólo se puede acceder al sistema desde un PC de escritorio y no desde un smartphone u otro dispositivo móvil, en cualquier momento y lugar.

Asimismo, los requerimientos técnicos de un “fake cloud” son numerosos, presentan reiterados problemas de conexión con diferentes tipos de impresoras, no se integran con otras soluciones de gestión, obligando a utilizar otras plataformas en paralelo e –incluso- presentan inconvenientes con algunos sistemas operativos, entre otros puntos que evidencian una gran distancia entre un software cloud nativo y uno que no lo es.

Según un estudio de la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal), Brasil, México, Argentina, Colombia y Chile son los países que registran el mayor incremento porcentual pronosticado para los siguientes años, duplicando o incluso triplicando el consumo actual de servicios cloud.

Lo ratifica –además- la consultora internacional IDC que asegura que de aquí al 2020 el 55% de la infraestructura empresarial de TI y el gasto en software provendrán de ofertas basadas en la nube. Es un hecho, vivimos y trabajamos conectados a Internet.

De allí es que la promesa de valor para la digitalización corporativa, especialmente para pequeñas y medianas empresas, exclusivamente puede ser cumplida por un cloud original. Sólo así se camina hacia optimizar la gestión, disminuir los costos y ser más eficientes y productivos.

Por Diego González, Gerente General Defontana

 

// Fuente: https://bit.ly/2vQI3L4 //