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Lo nuevo que trae la nube

Según datos de la consultora internacional IDC, en dos años,  la inversión en infraestructura de TI en nube pública y privada superará con creces el gasto en centros de datos tradicionales.

Por Diego González, gerente general de Defontana

 

La nube híbrida reúne lo mejor de la cloud pública y de la privada. Esa flexibilidad tiene diversas ventajas. Entre ellas, el hecho de que permite adaptarse a diversos proyectos, lo que implica que los  administradores de TI  tienen la posibilidad de elegir qué datos y aplicaciones van a la nube privada y qué otros a la pública, dependiendo de sus necesidades. Además, puede optimizar los recursos disponibles y hace posible acceder tanto a software como a plataformas e infraestructura en modalidad de servicio.

Así, la principal ventaja es que los datos de misión crítica pueden ser almacenados en la nube privada,  como los que dicen relación con el core business; mientras los demás pueden hacerlo en la pública, ahorrando costos y optimizando recursos. La diferencia entre ambas radica en que la nube privada los recursos  son compartidos, pero se  encuentran en un centro de datos propio y privado; la pública, en tanto,  tiene servicios que ofrecidos por una empresa externa y  a los cuales se accede vía Internet y, en general, se rige por un modelo de pago por uso.

A lo anterior se suman nuevos avances en materia cloud, como lo son las tendencias de fog y edge computing. El primero, por ejemplo, permite que un dispositivo de procesamiento único y potente procese los datos recibidos desde múltiples puntos finales y envíe la información a donde se necesita, en menor tiempo.

Fog computing  no necesita  conexión a la nube para conocer, por ejemplo, los kilómetros recorridos  por un par de zapatillas inteligentes. El mismo producto puede entregar esa información, lo que implica que los datos que se van a la nube son filtrados. Así, los sectores que se podrían ver más beneficiados con la masificación del fog computing son todos aquellos que deben tratar con grandes cantidades de dispositivos que automatizar, como energía (distribución inteligente de energía), transporte (automatización de semáforos inteligentes, auto mantención de trenes), minería (cámaras de seguridad), entre otros. Mientras las ciudades se hagan cada vez más inteligentes, mayores serán las áreas de aplicación para la fog computing.

La edge computing, por su parte, va más allá en el procesamiento localizado,  centrándose en las fuentes de datos. Aunque sus métodos de recolección, procesamiento y envío de datos pueden ser similares, tienen diferencias que los hacen más convenientes o no, de acuerdo a lo que requiere una empresa.

Edge computing permite la recopilación, procesamiento y tratamiento de datos en un dispositivo inteligente, al borde de la red, es decir, sin necesidad de llevarlos a la nube, por lo cual es más utilizada en  el campo de la Internet de las Cosas, por ejemplo, una casa inteligente, drones, automóviles autogestionados, robots.

Todas estas nuevas tendencias pueden complementarse, puesto que su aplicación dependerá dela empresa o industria, sus objetivos y necesidades. Los servicios cloud tradicionales no van a servir para un procesamiento de datos específico o de alta carga en un período determinado, tampoco para los requerimientos de un vehículo autónomo o un robot, pero sí servirán para que una empresa optimice su gestión administrativa. Lo importante es que la tecnología está, depende de nosotros darle una buena aplicación.