El salario mínimo 2026 en Colombia aún no tiene un monto oficial porque está en proceso de negociación desde el 1 de diciembre de 2025, según el Gobierno Nacional.
Mientras se define la cifra final, el valor vigente que sirve como referencia sigue siendo el salario mínimo 2025: COP 1.423.500 mensuales, más un auxilio de transporte de COP 200.000, establecidos mediante decreto oficial.
Hasta que concluya la concertación, este valor continúa siendo la base para cálculos laborales, presupuestos empresariales y proyecciones de nómina.
Como cada año, el salario mínimo influye en el costo laboral total, ya que ajusta prestaciones, aportes y otros conceptos atados al valor base. Por eso, las empresas deben anticiparse al impacto del aumento y preparar sus sistemas internos para aplicar el cambio desde el primer mes del 2026.
El proceso de negociación comenzó formalmente el 1 de diciembre de 2025, siguiendo el cronograma fijado por el Ministerio de Trabajo.
En estas mesas participan representantes de los trabajadores, gremios empresariales y el Gobierno, quienes presentan propuestas basadas en indicadores como inflación, productividad y proyecciones económicas.
Si no se llega a un consenso, el Gobierno deberá fijar la cifra mediante decreto. Por eso, las empresas deben estar preparadas para implementar el aumento de forma inmediata apenas se anuncie el valor oficial.
El salario mínimo en Colombia en 2025 sirve como punto de partida para proyectar el incremento del 2026. Las cifras del año anterior influyen directamente en los escenarios de negociación, ya que reflejan la capacidad económica del país y el comportamiento del mercado laboral.
Además, el mínimo en Colombia en el 2025 permite calcular el impacto estimado en prestaciones sociales, aportes y contratos que dependen del salario base. Esto ayuda a las empresas a planificar presupuestos y prever el ajuste en su estructura de costos.
Cada año, el aumento se define a partir de varios criterios técnicos. Los principales son:
Estos elementos permiten estimar un porcentaje de incremento alineado con la situación económica del país.
Cuando se anuncia el nuevo salario mínimo, las empresas deben ajustar de inmediato:
Si estos cambios no se aplican correctamente, pueden surgir inconsistencias en la nómina, diferencias en pagos o errores en reportes oficiales.
Para implementar el ajuste de forma correcta, la empresa debe tener actualizada la información contractual y revisados todos los valores dependientes del salario base.
Esto incluye:
Tener claridad sobre estos elementos reduce riesgos y facilita la transición entre años laborales.
Para realizar una nómina de empleados después de un cambio salarial, es fundamental actualizar primero las fórmulas de cálculo. Luego se deben verificar devengos, deducciones, horas extras, festivos y cualquier componente salarial que pueda cambiar.
La transición debe quedar documentada para auditorías futuras y para garantizar que todos los trabajadores reciban el ajuste completo desde el primer mes.
Cada actualización salarial implica ajustes en cálculos, reportes y documentos laborales. Cuando todo se hace manualmente, aumenta el riesgo de errores, especialmente en empresas con grandes volúmenes de empleados.
Por eso, la digitalización se ha convertido en la forma más segura y eficiente de gestionar estos cambios.
Un software de recursos humanos permite:
Esto asegura que el ajuste salarial cumpla con la normativa y se aplique sin interrupciones operativas.
El salario mínimo 2026 tendrá un impacto directo en la nómina, los costos laborales y la planificación financiera de las empresas. Con información clara y sistemas actualizados, las organizaciones pueden aplicar el aumento sin errores y mantener registros seguros.
Contar con herramientas digitales facilita el proceso y permite que los equipos administrativos trabajen con precisión desde el primer mes del año.
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