Ser proveedor de la gran minería suele significar operar con clientes grandes, contratos exigentes y plazos de pago largos, pero manejables. Lo que no siempre está resuelto es algo mucho más básico: saber, en cualquier momento, dónde está cada material dentro del propio proceso de producción. Es decir, contar con trazabilidad de producción.
Este caso corresponde a una empresa industrial que fabrica productos para clientes de la gran minería y contratistas mayores, y que está recién comenzando a implementar un control de producción basado en recetas, después de operar durante años sin trazabilidad de producción ni control de materia prima.
Muchas empresas que fabrican productos para la minería, piezas, insumos, materiales procesados, operan procesos productivos con múltiples etapas: materia prima, productos en proceso y productos terminados. Cuando ese flujo no está sistematizado ni existe un control de materia prima, es fácil perder de vista en qué etapa se encuentra cada lote de material.
A esto se suma una particularidad del rubro: trabajar con gran minería y contratistas mayores suele significar plazos de pago de 30, 45 o incluso 60 días, lo que lleva a muchas de estas empresas a operar con factoring para sostener su flujo de caja, mientras intentan poner orden en su proceso productivo interno.
“El dueño está empecinado en el tema de los inventarios, un tema de producción, porque hay mucho material dando vueltas y nadie sabe dónde está. Hoy no llevamos ningún manejo de producción en el sentido de los consumos.”
Encargado de administración, proveedor industrial de la gran minería
Cuando la producción no está sistematizada, cada etapa del proceso, desde que llega la materia prima hasta que sale el producto terminado, depende del conocimiento informal de quienes están en planta. No existe una receta o estructura formal que indique qué materiales consume cada producto, por lo que es imposible saber con certeza cuánto material queda disponible ni cuánto se necesita comprar.
El resultado es un doble riesgo: material que se pierde o se subutiliza sin que nadie lo note, y decisiones de compra de insumos que se toman sin visibilidad real del consumo, aumentando el capital inmovilizado en materia prima que nadie sabe exactamente dónde está.
Software para minería de Defontana: funciona como un software de manufactura para proveedores mineros que permite estructurar el proceso productivo mediante recetas de fabricación, con trazabilidad completa desde la materia prima hasta el producto terminado.
Es posible definir qué materiales y en qué cantidad consume cada producto fabricado, estableciendo una estructura formal en lugar de un conocimiento informal de planta.
Cada lote de material queda vinculado a las etapas del proceso, materia prima, producto en proceso, producto terminado, permitiendo saber en qué punto se encuentra en cualquier momento.
El sistema permite ver cuánto material se ha consumido efectivamente en producción, comparado con lo comprado, facilitando detectar pérdidas o desviaciones.
Con base en el stock de materia prima disponible, es posible proyectar cuántos productos se pueden fabricar, y planificar las compras de insumos en consecuencia.
El cambio más importante es dejar de depender de que alguien en planta "sepa" dónde está cada material. Con un software de manufactura, la información pasa a estar disponible en el sistema, consultable por cualquier persona autorizada.
Esto también mejora la planificación de compras de insumos: en lugar de comprar por precaución ante la incertidumbre, la empresa puede basarse en el consumo real, la capacidad productiva disponible y un control de materia prima actualizado.
Ser un proveedor confiable de la gran minería no depende solo de cumplir contratos y plazos: depende también de tener control real sobre el proceso productivo que sostiene esos compromisos.
Contar con trazabilidad de producción para minería, basada en recetas y en un control de materia prima real, no es un lujo administrativo: es lo que permite finalmente saber dónde está cada material, en lugar de asumirlo.
Sí. La implementación puede partir por los productos o líneas más críticas, definiendo primero sus recetas de fabricación e incorporando el resto progresivamente.
Sí, el sistema permite comparar el consumo real registrado en producción contra las compras de materia prima realizadas.
Sí. Con las recetas definidas y el stock de materia prima disponible, es posible proyectar cuánto se puede producir y planificar las compras de insumos en consecuencia.