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IFRS, la cuenta regresiva

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Por Diego González, gerente general de Defontana
El mercado, de una u otra manera, ha llevado a la obligatoriedad de la aplicación y uso de las nuevas Normas Internacionales de Información Financiera, NIIF o IFRS, según sus siglas en inglés. Aunque la SVS dio un plazo de cuatro años para su incorporación y el Colegio de Contadores dio como plazo fatal abril del 2013, aún existen muchas empresas, sobre todo en el ámbito de las pequeñas y medianas, que no están llevando su contabilidad financiera bajo IFRS.
El problema mayor se verá en abril del 2014, a la hora de realizar su conciliación para efectos tributarios. Esto, porque se requiere que todos los estamentos hablen el mismo idioma: entidades financieras, corporaciones, bancos, proveedores y socios. Todos, para entenderse, deben tener incorporada IFRS.
Y es que IFRS es el estándar de aplicación mundial, orientado a uniformar las prácticas contables entre distintos países. En forma puntual, establece los requisitos de reconocimiento, medición, presentación e información a revelar que se refieren a las transacciones y sucesos económicos que son importantes en los estados financieros.
Con la obligatoriedad de aplicar estas normas, las pequeñas y medianas empresas pueden interactuar al mismo nivel que lo hacen las grandes compañías, de manera transparente y segura. En ese sentido, podría decirse que para ellas representa una revolución contable, pues cambia la forma de hacer las cosas. Por lo mismo, es urgente que las pequeñas y medianas empresas se capaciten adecuadamente y cuenten con las herramientas necesarias para implementar estas normas.

Diego Gonzalez, Google +

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